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Análisis espaciales al servicio del desarrollo humano

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Este mosquito se encuentra distribuido principalmente en zonas tropicales, sin embargo el aumento del flujo de viajeros, el cambio climático y el intercambio comercial por barco facilita su dispersión a nuevas zonas (Figura 1). Es un insecto hematófago, diurno, con un patrón de colores bandeado blanco/negro y que no emite sonido al volar (Figura 2). Sus larvas requieren de agua estancada para proliferar, donde una hembra puede poner cientos de huevos de una vez. Por otro lado, recursos como sitios de descanso y alimentación también son necesarios para su aumento.

El ciclo de transmisión de las enfermedades que transporta depende de la presencia de hospederos infectados, los cuales pueden ser animales (dependiendo del virus) o humanos. En dos tipos de ciclos: Selvático (hospederos animales) y urbano (hospederos humanos). Este insecto es vector de una amplia gama de virus, vinculados principalmente a la familia flaviviridae, muchos de los cuales se vinculan a síndromes como fiebre hemorrágica y encefalitis.

En Chile continental, A. aegypti estuvo presente en la zona norte entre Arica y Caldera, sin embargo se erradicó el año 1950 (Laval 2001; González et al. 2016). Sin embargo, el reciente hallazgo de especímenes en la ciudad de Arica e Iquique, así como los resultados de una reciente modelación epidemiológica (Alaniz et al. 2017a y 2017b) sugieren que el riesgo es latente y se deben enfocar los esfuerzos en la prevención para mantener la erradicación del mosquito en el territorio continental.A través de modelos predictivos que vinculan los requerimientos ambientales del insecto con las características presentes en diferentes territorios, es posible estimar la probabilidad de “éxito” de una especie con anterioridad al arribo de estas. Al respecto el estudio publicado por Alaniz et al. (2017b) señala lo siguiente:Las áreas con probabilidades de establecimiento para el insecto ocupan la zona costera desde Arica hasta la región de Los Ríos. Por otro lado, se aprecia que el insecto tiene bajas posibilidades de establecerse en la zona interior de Chile debido a sus características bioclimáticas, decreciendo rápidamente sus probabilidades de éxito hacia el interior de continente (figura 3A). En la zona norte la probabilidad es baja pero presente (~0,10). En la zona central de Chile ésta aumenta considerablemente, hasta alcanzar su máximo en la región de Valparaíso.Las zonas con mayor riesgo para la población están representadas por las ciudades de Viña del Mar y Valparaíso (figura 3B). En toda la zona costera del Norte Grande y Chico del país el nivel de exposición es nulo, puesto que si bien el mosquito tiene idoneidad de hábitat, ésta no es muy alta y no existen grandes densidades poblacionales que eleven el riesgo de exposición.La cantidad total de personas que tienen algún nivel de riesgo ascendería a 1.811.200, representando aproximadamente un 10% de la población total de Chile. La mayor cantidad de población (1,3 millones) se encontraría en zonas de nivel medio de riesgo de exposición, principalmente en las regiones de Valparaíso, Metropolitana, O´Higgins y Concepción (Figura 3B).

Otro problema identificado por estudios científicos asociado al establecimiento del vector, es su potencial interacción con otros mosquitos ya presentes en Chile, tales como el Culex quinquefasciatus (mosquito común) (Alaniz et al. 2018). Ello podría tener importancia epidemiológica en la transmisión de otras enfermedades en el territorio nacional, puesto que los ciclos de infección se modifican al tener más de un vector potencialmente competente para una gama de virus. Es importante destacar que los resultados e información que se presentan aquí representan escenarios potenciales, para que no ocurran es necesario asegurar la vigilancia de este tipo de vectores. Se debe mejorar el control de las potenciales zonas de ingreso, controlar las poblaciones que ya se han identificado en la zona norte del país y evitar la dispersión a través de vías marítimas y carreteras.

Artículo redactado solo con fines informativos y de difusión por el Centro de Estudios en Ecología Espacial y Medio Ambiente - Ecogeografía.


Referencias bibliográficas:

Alaniz AJ, Bacigalupo A, Cattan PE. (2017a). Spatial quantification of the world population potentially exposed to Zika virus. International Journal of Epidemiology. 46 (3), 966-975.

Alaniz AJ, Bacigalupo A, Cattan PE (2017b) Zika: Probabilidad de establecimiento de su vector, Aedes aegipty, en Chile. Revista Chilena de Infectología 34(6) 553-556.

Alaniz AJ, Carvajal MA, Bacigalupo A, Cattan PE. (2018) Global spatial assessment of Aedes aegypti and Culex quinquefasciatus: a scenario of Zika virus exposure. Epidemiology and Infection. 26 1-11.

Alaniz AJ (2019). Zika Virus: A compendium of the state of Knowledge. En: Encyclopedia of Environmental Health 2st edition. Doi: 10.1016/B978-0-12-409548-9.11019-X

Laval E. 2001. ¿Hubo Dengue autóctono en Chile? Revista Chilena de Infectología 1: 69-71.

González CR, Henry A, Reyes C, et al. 2016. Reintroduction of the invasive mosquito Aedes aegypti ( Linnaeus ) ( Diptera : Culicidae ) in northern Chile. IDESIA (Chile). 34: 1–5.

 
 
 

Chile constituye uno de los sitios con mayor diversidad de especies a nivel global, donde por ejemplo la eco región mediterránea representa un ejemplo fundamental. Sin embargo a nivel general los ecosistemas se han visto afectados profundamente debido a cambio en el uso del suelo, deforestación, incendios forestales y el cambio climático, poniéndolos en serio riesgo de colapso. Pese a la importancia de los ecosistemas para el ser humano, en la entrega servicios y la regulación ciclos naturales, las evaluaciones del estado de los estos han sido escasas, y se han enfocado principalmente en el cambios de uso de suelo (Myers et al., 2000; Mittermeier et al., 2004; Echeverría et al. 2006; Shultz et al., 2010; Pliscoff and Fuentes-Castillo, 2011; Squeo et al., 2012;)


En el Laboratorio de Ecología de Ecosistemas llevamos ya casi 2 años trabajando en el tema de los ecosistemas en conjunto con los investigadores Dr. Jorge Pérez y Dr. Mauricio Galleguillos, ello permitió determinar cuales son los ecosistemas  “críticos” de la zona central de Chile. Presentamos además un complemento a la metodología de la UICN para evaluar el nivel de amenaza de los ecosistemas, evaluando la validez espacial y temporal de la información disponible en publicaciones científicas. Esto lo realizamos evaluando el nivel de amenaza de los ecosistemas esclerófilos de Chile central. Se utilizaron estudios espacialmente explícitos que identifican las perturbaciones en la estructura de la vegetación y en sus funciones, los cuales fueron superpuestos a la distribución de los ecosistemas, permitiendo cuantificar la reducción en la distribución de manera efectiva.


Para la evaluación se utilizó la metodología UICN de Listas Rojas de Ecosistemas Amenazados, creada en el año 2013, la cual actúa de forma análoga a la Lista Roja de Especies. Esta última ha tenido resultados muy favorables en la conservación de especies amenazadas alrededor del mundo y constituye un antecedente favorable para la evaluación de unidades de jerarquía ecológica más elevada como ecosistemas (Keith et al. 2013; Rodríguez et al 2015). La metodología se basa en la identificación de cambios en las propiedades del ecosistema, ya sea a nivel de función, estructura o de composición, para ello se deben evaluar diferentes criterios los cuales responden a cada uno de estos atributos. Una de las herramientas más utilizadas para desarrollar dicha evaluación ha sido la percepción remota, la cual permite a través de imágenes de satélite o fotografías aéreas, evaluar los cambios en la configuración del paisaje, permitiendo detectar así modificaciones en las diferentes coberturas, tales como bosques, matorrales, humedales, praderas etc. Esta tecnología permite evaluar grandes extensiones de territorio de manera rápida y económica. Además permiten analizar dinámicas funcionales del ecosistema como evapotranspitación, productividad primaria y balance hídrico (Vergara et al 2013; Olivera-Guerra et al. 2014). Otra ventaja que esta tecnología posee es su accesibilidad y bajo costo.

De los 17 ecosistemas evaluados considerando aquellos donde se obtubo un alto nivel de calidad espacial y temporal (>50%) 8 poseen niveles de amenaza considerables, estos representan un 22,9% del área que se estudió, los ecosistemas mas afectados se encuentran en la zona costera entre la Región de Valparaiso y El Maule. El principal responsable de estas pérdidas corresponde a la expansión de plantaciones forestales de Pinus radiata, mientras que en la depresión central la expansión de las ciudades y de las zonas de cultivo ha restado amplias superficies a bosques y matorrales espinosos y esclerofilos (Alaniz et al., in press). Aquellos ecosistemas que poseen menores niveles de amenaza se encuentran localizados en zonas altas en donde no existe una aptitud de uso antrópica muy elevada. Algunos ecosistemas han perdido en los últimos 40 años mas del 50% de sus superficies, mientras que otros tantos se han reducido prácticamente a pequeños parches ubicados en cerros y quebradas.


Existen 3 ecosistemas en estado crítico:


Bosque espinoso mediterráneo andino de Espino y Baccharis paniculata, localizado en la precordillera de Santiago. Este ha sido afectado muy por la expansión urbana, y la desertificación.Bosque esclerofilo mediterráneo costero de Litre y Peumo: localizado en la costa de la V región, afectado por la expansión de la industria forestal, este ecosistema se ha reemplazado casi en su totalidad por pino.Bosque esclerofilo psamofilo mediterráneo andino de Quillay y Fabiana imbricata: Es el ecosistema esclerofilo más austral de Chile, localizado a la altura de Los Ángeles. este ha sido reemplazado casi en su totalidad por cultivos agrícolas y plantaciones forestales.


La evaluación posee altos niveles de calidad espacial y temporal lo cual la hace muy confiable. 47% de los ecosistemas evaluados posee alta calidad espacial, mientras que un 70% posee alta calidad temporal (para mayor detalle consulte Alaniz et al. in press).

Este tipo de información puede contribuir en gran medida a la conservación de este tipo de sistemas a nivel nacional, permitiendo realizar una planificación del territorio acorde a las características de cada ecosistema posibilitando así el mantenimiento de estos en el futuro.

 
 
 

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